Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
Sabandija
Debajo de qué sueño te estarás
cubriendo que no sales ni al llamado
del sol que suena para misa,
dónde te has metido sabandija
piel del papel color capitulo en mi historia
que por más que oteo una luna, y
falsifico una brújula perfecta,
no encuentro el rastro de tu sombra,
ni el sonar, ni el acercar de tus caderas.
Me gustaría saber si sigues aún pensando
en ese par de aceituna que nadaban como
ojos sin pestañas en la copa martinera
la noche del cóctel en qué tu aroma sacó
a bailar a todas mis hormonas,
me gustaría saber si sabes qué te he escrito
a doscientas direcciones inventadas, o
si en una de esas la casualidad ha estado
de mi parte y
has leído entre mis letras que te extraño, y
que me gustaría mirarte la espalda brujo
en cada embrujo cuando partes a las garras
de tu tribu, y
qué por fin ya sabes que el único peligro
es qué en alguna de tus ida se terminen
los pañuelos que se han bordado con tu nombre.
Me gustaría pensar que no te bastan
tus cobijas para ensombrecerte
por las noches la mirada y
que dejas tu escondite, y
que das al sol la cara, y
que vienes a escucharme la palabra,
a sentir de corazón un verbo tartamudo
que te tengo listo y
que breve de palabras y
que acompañado de dos letras,
sonará eterno,
mientras te permitas cobijarte en mi mirada.
Gayo. 18.2.11 en una tarde en la que el sol se ha ensañado con la acera a la cual no le ha quedado mas remedio que secar su llanto y borrar las huellas que vuelan a otros lados, a otros tiempos, a otros ojos como polvo.
Nota 1. una tarde estando en la zona resguardada para todo mundo, menos para los que ahí trabajábamos, salí a comprar cigarros, y justo a dos metros de la escalera de la oficina estaba parado el papamóvil con Juan Pablo II, me miró, lo miré y se sorprendió de que yo era el único ser humano en el horizonte de su mirada, lo miré, me miro y me sorprendí porque en mi horizonte él era el único Papa a la vista, pero ducho como era el Santo Varón rompió el silencio de los que no se dicen nada y me ganó en el duelo, enfrente de mí esgrimió una bendición .
Nota 2. así que aguas, todos con cuidado que este gayo es bendito.
Nota 3. en la nota No 4 está el cuento mas corto que conozco, siento mucho no conocer el autor y mas siento no haberlo escrito yo.
Nota 4. Había un a ves trus
.
Debajo de qué sueño te estarás
cubriendo que no sales ni al llamado
del sol que suena para misa,
dónde te has metido sabandija
piel del papel color capitulo en mi historia
que por más que oteo una luna, y
falsifico una brújula perfecta,
no encuentro el rastro de tu sombra,
ni el sonar, ni el acercar de tus caderas.
Me gustaría saber si sigues aún pensando
en ese par de aceituna que nadaban como
ojos sin pestañas en la copa martinera
la noche del cóctel en qué tu aroma sacó
a bailar a todas mis hormonas,
me gustaría saber si sabes qué te he escrito
a doscientas direcciones inventadas, o
si en una de esas la casualidad ha estado
de mi parte y
has leído entre mis letras que te extraño, y
que me gustaría mirarte la espalda brujo
en cada embrujo cuando partes a las garras
de tu tribu, y
qué por fin ya sabes que el único peligro
es qué en alguna de tus ida se terminen
los pañuelos que se han bordado con tu nombre.
Me gustaría pensar que no te bastan
tus cobijas para ensombrecerte
por las noches la mirada y
que dejas tu escondite, y
que das al sol la cara, y
que vienes a escucharme la palabra,
a sentir de corazón un verbo tartamudo
que te tengo listo y
que breve de palabras y
que acompañado de dos letras,
sonará eterno,
mientras te permitas cobijarte en mi mirada.
Gayo. 18.2.11 en una tarde en la que el sol se ha ensañado con la acera a la cual no le ha quedado mas remedio que secar su llanto y borrar las huellas que vuelan a otros lados, a otros tiempos, a otros ojos como polvo.
Nota 1. una tarde estando en la zona resguardada para todo mundo, menos para los que ahí trabajábamos, salí a comprar cigarros, y justo a dos metros de la escalera de la oficina estaba parado el papamóvil con Juan Pablo II, me miró, lo miré y se sorprendió de que yo era el único ser humano en el horizonte de su mirada, lo miré, me miro y me sorprendí porque en mi horizonte él era el único Papa a la vista, pero ducho como era el Santo Varón rompió el silencio de los que no se dicen nada y me ganó en el duelo, enfrente de mí esgrimió una bendición .
Nota 2. así que aguas, todos con cuidado que este gayo es bendito.
Nota 3. en la nota No 4 está el cuento mas corto que conozco, siento mucho no conocer el autor y mas siento no haberlo escrito yo.
Nota 4. Había un a ves trus
.
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