Intuyes por el tono de mis huellas
y por el mudo modo en que te digo
que mi senda la trazan tus estrellas,
sin ver siquiera sabes que te sigo.
Queriendo ser el único testigo,
en mis noches azules más destellas.
De tu querer, fortuna, soy mendigo
y con mi sangre nuestro pacto sellas.
Cielos claros despliegan sinfonías.
Pentagramas trazados por tus dedos
seducen con extrañas melodías.
Mis tardes grises humedecen miedos
y en tus nubes, que sueñan con tranvías,
dormidos viajan mis antiguos credos.