¿Sabes?
Yo sé de algunas cosas que me hacen palidecer
amores hay como a él - a los que cuesta nacer,
y no es que a él le costara para los dos florecer,
solo le dolió vivir y a nuestros mundos rehacer.
Ese amor, cual doble cigoto fecundado, fue un bien,
iba creciendo poco a poco entre tiempos de deseo,
y con él hacíamos mares, que lentamente también,
iban golpeando, socavando a los sueños de Morfeo.
Y al vaivén de esa marea con su oleaje poderoso,
nuestros seres se envolvieron en un binario recreado,
y ocupaban con ansias un solo sitio en un hado,
en milagro simultáneo, imposible, pero hermoso.
Así, era natural que al crecer en nuestros tiempos
los llenara y rebozara, constituyéndose en besos
que dibujaban la urgencia de fundirse los alientos,
de fundirse los dos cuerpos, de fundirse los adentros.
Y lo intentamos tres veces y tres veces nos amamos,
y solos, fuimos dichosos, retando al mundo perverso
y solo fuimos dichosos por momentos y por tramos,
y tú, me dijiste te amo, y yo, feliz te hice un verso.
Él se esforzaba en nacer uniéndonos en un ser
que dichoso lo albergara, mas llegó el anochecer
y el parto se interrumpió, ya no quisimos querer,
ni lograr una morada en la cual amanecer.
Tú me dijiste que no, con la firmeza de un huno
y el pretexto inoportuno, la intimidad fulminó,
luego, al no apremiarte yo, nunca ya fuimos un uno,
un uno había, escapó, y un todo se terminó.
Mira con que suaves y tontas palabras, ¿ Las ves?
Le pido al corazón que atienda este fracaso cruel,
¿Sabes? Es cruel naufragar porque hunde lo que es
entre dos seres tan solos, que un día quiso unir él.
Yo sé de algunas cosas que me hacen palidecer
amores hay como a él - a los que cuesta nacer,
y no es que a él le costara para los dos florecer,
solo le dolió vivir y a nuestros mundos rehacer.
Ese amor, cual doble cigoto fecundado, fue un bien,
iba creciendo poco a poco entre tiempos de deseo,
y con él hacíamos mares, que lentamente también,
iban golpeando, socavando a los sueños de Morfeo.
Y al vaivén de esa marea con su oleaje poderoso,
nuestros seres se envolvieron en un binario recreado,
y ocupaban con ansias un solo sitio en un hado,
en milagro simultáneo, imposible, pero hermoso.
Así, era natural que al crecer en nuestros tiempos
los llenara y rebozara, constituyéndose en besos
que dibujaban la urgencia de fundirse los alientos,
de fundirse los dos cuerpos, de fundirse los adentros.
Y lo intentamos tres veces y tres veces nos amamos,
y solos, fuimos dichosos, retando al mundo perverso
y solo fuimos dichosos por momentos y por tramos,
y tú, me dijiste te amo, y yo, feliz te hice un verso.
Él se esforzaba en nacer uniéndonos en un ser
que dichoso lo albergara, mas llegó el anochecer
y el parto se interrumpió, ya no quisimos querer,
ni lograr una morada en la cual amanecer.
Tú me dijiste que no, con la firmeza de un huno
y el pretexto inoportuno, la intimidad fulminó,
luego, al no apremiarte yo, nunca ya fuimos un uno,
un uno había, escapó, y un todo se terminó.
Mira con que suaves y tontas palabras, ¿ Las ves?
Le pido al corazón que atienda este fracaso cruel,
¿Sabes? Es cruel naufragar porque hunde lo que es
entre dos seres tan solos, que un día quiso unir él.