Nommo
Poeta veterano en el portal
Me gusta ponerme en forma,
de hecho, la información
degusto, como un manjar
a la intemperie, en picnic
de excursión. ¿ Quién puede
ponerle puertas al campo ?
Me gustan las buenas mozas,
que rozan su frenesí,
contra el hielo de mi mirada.
Y descubren que sacan punta
al lápiz negro como el carbón.
A la postre, se comban,
espiraladas, danzando en torno
al trompo bailarín, que en equilibrio
vence, voluminoso, al cordel
que le dio vigor, y luego,
le abandonó, encima de una tarima
de baile flamenco.
Los niños juegan a las canicas,
sus madres dialogan,
frente al micrófono.
Se oyen sus voces, alegres,
dicharacheras, comentando
lo bueno que estoy.
Lástima que a estas alturas,
quizá sea demasiado pedir,
que se inclinen ante mí,
y me ofrezcan frutas del tiempo,
como opción fundamental,
más valiosa que el vil metal.
Pero he de conformarme con
fajos de billetes verdes.
( Y luego, me desperté. )
de hecho, la información
degusto, como un manjar
a la intemperie, en picnic
de excursión. ¿ Quién puede
ponerle puertas al campo ?
Me gustan las buenas mozas,
que rozan su frenesí,
contra el hielo de mi mirada.
Y descubren que sacan punta
al lápiz negro como el carbón.
A la postre, se comban,
espiraladas, danzando en torno
al trompo bailarín, que en equilibrio
vence, voluminoso, al cordel
que le dio vigor, y luego,
le abandonó, encima de una tarima
de baile flamenco.
Los niños juegan a las canicas,
sus madres dialogan,
frente al micrófono.
Se oyen sus voces, alegres,
dicharacheras, comentando
lo bueno que estoy.
Lástima que a estas alturas,
quizá sea demasiado pedir,
que se inclinen ante mí,
y me ofrezcan frutas del tiempo,
como opción fundamental,
más valiosa que el vil metal.
Pero he de conformarme con
fajos de billetes verdes.
( Y luego, me desperté. )
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