Alan Sink
Poeta recién llegado
Sabor de catálogo
Pido un arrastre por las tuberías usadas, por el perfume a óxido que presumes en la alcoba. Hoy celebramos el día en el que me canso del olor ciclado y sus herencias. Hoy estreno mis sentidos de lagartija, de mosca negra y verde, mi flecha de canino; porque todos los aromas que produces no son más que una mezcla interminable de miedos y hormonas. Tu sabor es el mismo y me he embriagado de tu nombre.
Como quien opone resistencia, me ha sangrado la nariz. Tengo golpes por la finura en tus mejillas, y tremendas esferas de tristeza y mal dormir. Pero al acercarme acepto que vuestros poros son trabajo artesanal y que además, admiro cada mueca que producen.
Sigo buscando una sustancia que sea capaz de hundir al hombre como barco en la bañera, y no encuentro, por ningún rincón, rastro alguno de tan ansiado veneno. Ya me saturé de restos de materia, con mi boca llena, como riachuelo limitado a las faldas de su monte; como lleno esta el mar de un cielo con oleaje, de un brazo de agua dulce y cristalina.
Como ambición, el tallo enjuto de tus piernas; el hercúleo grito de un orgasmo, como galardón
Alan Sink
Pido un arrastre por las tuberías usadas, por el perfume a óxido que presumes en la alcoba. Hoy celebramos el día en el que me canso del olor ciclado y sus herencias. Hoy estreno mis sentidos de lagartija, de mosca negra y verde, mi flecha de canino; porque todos los aromas que produces no son más que una mezcla interminable de miedos y hormonas. Tu sabor es el mismo y me he embriagado de tu nombre.
Como quien opone resistencia, me ha sangrado la nariz. Tengo golpes por la finura en tus mejillas, y tremendas esferas de tristeza y mal dormir. Pero al acercarme acepto que vuestros poros son trabajo artesanal y que además, admiro cada mueca que producen.
Sigo buscando una sustancia que sea capaz de hundir al hombre como barco en la bañera, y no encuentro, por ningún rincón, rastro alguno de tan ansiado veneno. Ya me saturé de restos de materia, con mi boca llena, como riachuelo limitado a las faldas de su monte; como lleno esta el mar de un cielo con oleaje, de un brazo de agua dulce y cristalina.
Como ambición, el tallo enjuto de tus piernas; el hercúleo grito de un orgasmo, como galardón
Alan Sink