Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Si te dicen que caí
en las fauces de un tormento,
que un relámpago violento
me alejó veloz de ti.
Si te dicen que perdí,
azotada por el viento,
del latido el sentimiento,
del deseo el frenesí.
Viperinas, te mienten porque sí,
acuñando falaces su argumento
pues su voz, de tus celos es sustento.
Y me avengo, solícita hasta aquí
esgrimiendo los sueños que te di,
los recuerdos que siempre son aliento...
No lo dudes mi vida, ni un momento,
que en tu Edén, ¡todavía soy hurí!
Descreído, abracé tu coartada,
las palabras, cimiento de mi fe,
mas tu sombra anudé con la mirada
mientras él, te ceñía cual corsé.
¡No me engañan!, pues fue la madrugada
confesora y aliada del traspié.
Y tendrán razón malvada
si te dicen que lloré...
No me muestres más tu espada
que ya llevas tú per se,
en bandeja plateada
mi cabeza, ¡Salomé!
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