Hoy, he ido al bosque
con ellos.
(como un espacio eterno en el corazón)
Saltando muros,
esquivando insectos
parándonos
ante arboles caídos
arboles pintados
hogueras marcadas
en la tierra
e incluso ante un
coche despeñado,
oxidado, sin color
pero que mantenía
la furia del salto.
Y el día era cálido
y verde entre la
espesura silenciosa
y una cueva hundía
velas del pasado,
fuegos del presente
y promesas para el futuro.
Hacer una hoguera
es más complicado de lo que parece
pero entre risas,
todo daba igual.
Hemos tardado 40 minutos en llegar
y solo 5 en volver
y nos reíamos y nos quejábamos
por quien nos ha guiado.
-Joder, macho, que maldestre eres.
Y al salir del bosque
saltando muros
evitando insectos
mirando arboles caídos
y arboles pintados
incluso contemplando coches oxidados
lanzados al vacío,
nos desperezábamos
nos agitábamos las camisas
intentando mitigar el sudor
y nos sacudíamos el polvo
que se nos pega
en los bosques
por los que nadie pasa ya.
Entre risas,
nada podría ser más perfecto,
recordando profesores de antes
promesas del mañana
y velas hoy quemadas.
Ahora oleremos a tomillo
durante días por más
que nos lavemos,
nos pasaremos días
intentando desgranar
de la ropa
hasta la última espina
de zarzamora
que hemos tenido que saltar
para llegar hasta la cueva.
Y tendremos polvo hasta en
los parpados durante días,
recordando el hollín acantilado
en el techo de la cueva
desde hará años.
No es recuerdo nada más
que lo que aflora en la sonrisa.
con ellos.
(como un espacio eterno en el corazón)
Saltando muros,
esquivando insectos
parándonos
ante arboles caídos
arboles pintados
hogueras marcadas
en la tierra
e incluso ante un
coche despeñado,
oxidado, sin color
pero que mantenía
la furia del salto.
Y el día era cálido
y verde entre la
espesura silenciosa
y una cueva hundía
velas del pasado,
fuegos del presente
y promesas para el futuro.
Hacer una hoguera
es más complicado de lo que parece
pero entre risas,
todo daba igual.
Hemos tardado 40 minutos en llegar
y solo 5 en volver
y nos reíamos y nos quejábamos
por quien nos ha guiado.
-Joder, macho, que maldestre eres.
Y al salir del bosque
saltando muros
evitando insectos
mirando arboles caídos
y arboles pintados
incluso contemplando coches oxidados
lanzados al vacío,
nos desperezábamos
nos agitábamos las camisas
intentando mitigar el sudor
y nos sacudíamos el polvo
que se nos pega
en los bosques
por los que nadie pasa ya.
Entre risas,
nada podría ser más perfecto,
recordando profesores de antes
promesas del mañana
y velas hoy quemadas.
Ahora oleremos a tomillo
durante días por más
que nos lavemos,
nos pasaremos días
intentando desgranar
de la ropa
hasta la última espina
de zarzamora
que hemos tenido que saltar
para llegar hasta la cueva.
Y tendremos polvo hasta en
los parpados durante días,
recordando el hollín acantilado
en el techo de la cueva
desde hará años.
No es recuerdo nada más
que lo que aflora en la sonrisa.
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