SALTO EN EL VACIO
Mirando el paisaje muerto
el mundo que haz construido
dónde estará mi nombre
en este largo camino
eterno, casi perfecto
y que yo creo verdad;
como un salto en el vacío
como despertar, pero estar aún dormido
no me acostumbro a la ausencia
si la felicidad existe es solo un instante,
fugaz de este largo camino
hacia donde guían mis pasos;
no tengo ninguna respuesta
mis manos, mis pensamientos
han conspirado en mi contra
hasta hacerme lo que soy
y todo es tan predecible
luchar hasta que llegue la muerte
para llevarse lo poco quede
de un cuerpo senil y demente.
Deja que avance la inercia
limítate a caer
escucha el inevitable sonido
la risa que deja el aire
burlándose de nuestra frágil humanidad
al final sensible y mortal
como el mismo dolor...
No hay rasgos ni vestigios
algo a lo que aferrarse
el exilio me ha cambiado
la violencia, la ciudad
ha prevalecido el instinto
como una forma de olvido
y todo se queda atrás
tu rostro, mi identidad;
se cala una bocanada,
bajo las sombras perennes
el frío cruza las calles
hasta quebrar el silencio
las yagas de mis manos
revelan el lado oscuro
solo encuentro a cada paso
gritos sofocados
asfixiados del encierro
sin ver el otro lado
de esta infinita tristeza.
Miro los hilos del cielo
las cenizas nos cubren
si pudiera renunciar
al dolor y la furia
que se guardan este jardín olvidado
donde están mis pecados y los tuyos
flotando en la vorágine
buscando algún destino
distinto al tuyo,
distinto al mío,
arrastrados al olvido
embriagados de deseos
que no se pueden saciar;
no me basta con tenerte
para saciar al instinto
mi destino es algo más
que calmar tu sufrimiento
escondido en el silencio
de tus sueños y recuerdos,
sometido a los designios
de tu blanca voluntad;
quiero encontrar
algo que calme esta sed
no entiendo lo que me pasa
cuándo parar o seguir
todo cuanto he aprendido
solo sirve para herir,
mi llanto quiebra tu risa
somos frágiles al nacer
con un incierto destino
reencarnados una y otra vez,
criados sin un objetivo
y yo me pregunto: ¿Para qué?
que mal suenan mis palabras
que cruel es la realidad
que ingenuo es quererlo cambiar,
quererte cambiar,
querer cambiar...
Mirando el paisaje muerto
el mundo que haz construido
dónde estará mi nombre
en este largo camino
eterno, casi perfecto
y que yo creo verdad;
como un salto en el vacío
como despertar, pero estar aún dormido
no me acostumbro a la ausencia
si la felicidad existe es solo un instante,
fugaz de este largo camino
hacia donde guían mis pasos;
no tengo ninguna respuesta
mis manos, mis pensamientos
han conspirado en mi contra
hasta hacerme lo que soy
y todo es tan predecible
luchar hasta que llegue la muerte
para llevarse lo poco quede
de un cuerpo senil y demente.
Deja que avance la inercia
limítate a caer
escucha el inevitable sonido
la risa que deja el aire
burlándose de nuestra frágil humanidad
al final sensible y mortal
como el mismo dolor...
No hay rasgos ni vestigios
algo a lo que aferrarse
el exilio me ha cambiado
la violencia, la ciudad
ha prevalecido el instinto
como una forma de olvido
y todo se queda atrás
tu rostro, mi identidad;
se cala una bocanada,
bajo las sombras perennes
el frío cruza las calles
hasta quebrar el silencio
las yagas de mis manos
revelan el lado oscuro
solo encuentro a cada paso
gritos sofocados
asfixiados del encierro
sin ver el otro lado
de esta infinita tristeza.
Miro los hilos del cielo
las cenizas nos cubren
si pudiera renunciar
al dolor y la furia
que se guardan este jardín olvidado
donde están mis pecados y los tuyos
flotando en la vorágine
buscando algún destino
distinto al tuyo,
distinto al mío,
arrastrados al olvido
embriagados de deseos
que no se pueden saciar;
no me basta con tenerte
para saciar al instinto
mi destino es algo más
que calmar tu sufrimiento
escondido en el silencio
de tus sueños y recuerdos,
sometido a los designios
de tu blanca voluntad;
quiero encontrar
algo que calme esta sed
no entiendo lo que me pasa
cuándo parar o seguir
todo cuanto he aprendido
solo sirve para herir,
mi llanto quiebra tu risa
somos frágiles al nacer
con un incierto destino
reencarnados una y otra vez,
criados sin un objetivo
y yo me pregunto: ¿Para qué?
que mal suenan mis palabras
que cruel es la realidad
que ingenuo es quererlo cambiar,
quererte cambiar,
querer cambiar...