Bruno GB
Poeta recién llegado
Caminaba la Luna por el cielo negro,
caminaba callada y hundida en sus pensamientos,
callada y hundida en sombras de largo pelo.
“Párate un momento amiga, para solo un momento”
le decía un coro sonámbulo de estrellas
con voces de brillante misterio.
La Luna, contrariada, andaba y andaba
tan solo atendiendo
a lo que su triste ánimo le dictaba.
Entonces, el coro de estrellas decidió
que sin avisar y de un tirón
a la Luna
le cantarían esta arrítmica canción:
“La salvación no está en las pastillas.
Está más profundo.
La salvación no está en un día soleado.
Está más profundo.
La salvación no está en el sexo.
Está más profundo.
La salvación no está en el teléfono.
Está más profundo.
La salvación no está ni en el alcohol
ni en las monedas de oro.
Está más profundo.
Repite con nosotras,
está más profundo,
está más profundo,
está más profundo”
Y fue al terminar la canción
que, con una sonrisa en sus labios de nácar,
la Luna dormida se quedó.
caminaba callada y hundida en sus pensamientos,
callada y hundida en sombras de largo pelo.
“Párate un momento amiga, para solo un momento”
le decía un coro sonámbulo de estrellas
con voces de brillante misterio.
La Luna, contrariada, andaba y andaba
tan solo atendiendo
a lo que su triste ánimo le dictaba.
Entonces, el coro de estrellas decidió
que sin avisar y de un tirón
a la Luna
le cantarían esta arrítmica canción:
“La salvación no está en las pastillas.
Está más profundo.
La salvación no está en un día soleado.
Está más profundo.
La salvación no está en el sexo.
Está más profundo.
La salvación no está en el teléfono.
Está más profundo.
La salvación no está ni en el alcohol
ni en las monedas de oro.
Está más profundo.
Repite con nosotras,
está más profundo,
está más profundo,
está más profundo”
Y fue al terminar la canción
que, con una sonrisa en sus labios de nácar,
la Luna dormida se quedó.