marquelo
Negrito villero
Entre dos momentos cayó lo salvaje
Ese hechizo que colgaba de tu cuello
A manera de sierpes tentadoras
Con ojos que se abren
Para volverlo todo verde
fiebre bajo tus pies desnudos.
En toda la tarde, cuando la sombras
Se inclinan para recoger sus pasos,
Veo caer una piel
Un remolino que desnuda
Todas las tentaciones escondidas
En las casas
En la inhalación hambrienta
De toda la carne
dispuesta a envolver algo
transfigurarlo en gotas
que caerán y caerán
sobre tu sexo
sobre lo dicho en movimiento.
Hay un grito salvaje
Tan seductor
Como una advertencia
Hacia lo inhóspito lo soterrado
Que guarda
Una puerta de oro con
Cerradura inconfesable
Una llaga de placer
Siempre abierta.
Una mujer se repite
Con cada pestañeo
Con cada jadeo secreto
Escondida
Como un aire que se guarda
Para besar un seno.
Basta un momento
Para volverse flama
Abrir la puerta de oro
Acercarse...