Sálvame

Carlos Gabriel Plenazio

Gabriel varón gay enfermero
Sálvame, madre, en tu regazo suave
del cielo gris y de la roja luna,
del manantial en donde bebe el ave,
de la montaña en donde el Cristo ayuna.



Llévame en tus encajes, tus enaguas,
escóndeme en tus pliegues y faldones,
de los peces, Oh madre, y de las aguas
y del ego mortal de los leones.



Restríngeme del aire enrarecido,
y del sollozo mudo de ternura,
de la cuna y del cieno enmohecido,



en donde existe toda la amargura.
Sálvame, madre, de vivir herido,
de la leche, tu pecho y tu dulzura.
 
Sálvame, madre, en tu regazo suave
del cielo gris y de la roja luna,
del manantial en donde bebe el ave,
de la montaña en donde el Cristo ayuna.



Llévame en tus encajes, tus enaguas,
escóndeme en tus pliegues y faldones,
de los peces, Oh madre, y de las aguas
y del ego mortal de los leones.



Restríngeme del aire enrarecido,
y del sollozo mudo de ternura,
de la cuna y del cieno enmohecido,



en donde existe toda la amargura.
Sálvame, madre, de vivir herido,
de la leche, tu pecho y tu dulzura.

Bien llevado soneto en lírica, expresando suavidad y anhelo de volver al regazo de la madre, pero lo que no entiendo es porque el protagonista de este hermoso soneto pide a la madre que lo salve de cosas tan frescas y puras, como del manantial y de la montaña donde cristo encontró su paz y transformación, ademas que salve de su propio pecho cuando antes pidió volver a su regazo, realmente no comprendí muy bien el tema.
 
Sálvame, madre, en tu regazo suave
del cielo gris y de la roja luna,
del manantial en donde bebe el ave,
de la montaña en donde el Cristo ayuna.



Llévame en tus encajes, tus enaguas,
escóndeme en tus pliegues y faldones,
de los peces, Oh madre, y de las aguas
y del ego mortal de los leones.



Restríngeme del aire enrarecido,
y del sollozo mudo de ternura,
de la cuna y del cieno enmohecido,



en donde existe toda la amargura.
Sálvame, madre, de vivir herido,
de la leche, tu pecho y tu dulzura.
un poema desgarrador, a una mamá en el cielo... la verdad que muchos hará llorar este poema ya que transmite una carga emotiva muy grande.
saludos Carlos
 
Sálvame, madre, en tu regazo suave
del cielo gris y de la roja luna,
del manantial en donde bebe el ave,
de la montaña en donde el Cristo ayuna.



Llévame en tus encajes, tus enaguas,
escóndeme en tus pliegues y faldones,
de los peces, Oh madre, y de las aguas
y del ego mortal de los leones.



Restríngeme del aire enrarecido,
y del sollozo mudo de ternura,
de la cuna y del cieno enmohecido,



en donde existe toda la amargura.
Sálvame, madre, de vivir herido,
de la leche, tu pecho y tu dulzura.
Excelente soneto, estimado Carlos, tiene mi Apto.
Saludos cordiales.
 

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