Carlos Gabriel Plenazio
Gabriel varón gay enfermero
Sálvame, madre, en tu regazo suave
del cielo gris y de la roja luna,
del manantial en donde bebe el ave,
de la montaña en donde el Cristo ayuna.
Llévame en tus encajes, tus enaguas,
escóndeme en tus pliegues y faldones,
de los peces, Oh madre, y de las aguas
y del ego mortal de los leones.
Restríngeme del aire enrarecido,
y del sollozo mudo de ternura,
de la cuna y del cieno enmohecido,
en donde existe toda la amargura.
Sálvame, madre, de vivir herido,
de la leche, tu pecho y tu dulzura.
del cielo gris y de la roja luna,
del manantial en donde bebe el ave,
de la montaña en donde el Cristo ayuna.
Llévame en tus encajes, tus enaguas,
escóndeme en tus pliegues y faldones,
de los peces, Oh madre, y de las aguas
y del ego mortal de los leones.
Restríngeme del aire enrarecido,
y del sollozo mudo de ternura,
de la cuna y del cieno enmohecido,
en donde existe toda la amargura.
Sálvame, madre, de vivir herido,
de la leche, tu pecho y tu dulzura.