¡Salvar!
¿Qué vamos hacer con el hombre que todo destruye? Tala los bosques, llora la floresta al llevar acuesta semejante desvarío. Pronto en los polos desaparecerá el frío.
Las aves trinan clamando piedad, las estamos dejando sin hogar, los animales del campo no tienen dónde guarecerse, ya no retoza el jaguar, ni el hipopótamo encuentra su charco.
El hombre se ha montado en un barco, dónde el clamor y la súplica del campo no tiene oído, es que se ha ido con su soberbia en un mar de plástico estancado, varado, en lo que ha tirado.
Sequía en Puerto Rico, ondas de calor en Argentina, cae granizo en Ciudad Darío, ¡Ay, Dios mío! ¿Qué futuro nos depara? Un mañana que quizá no haya o tal vez sombrío.
El asfalto de productos fósiles derrite la suela del mismo material, ni el animal sin razón y alma destruye su ambiente, antes bien está al corriente de su balance de forma inconciente.
¿Cuál será la herencia para los que vienen? Si esos ya vienen con su cuerpo contaminado, por alimentos cargados de plaguicidas, preservantes cancerígenos, mortíferos.
Al gran capital de derecha e izquierda no le importa, ¿Acaso el G8 intervendrá? ¡Que va! Más bien echará más fuego a la hoguera de la máquina de hacer dinero, que vengan con otro cuento.
Se harrogan el derecho que les da el poder económico y militar de querer sojuzgar a los pueblos pobres pero ricos en dignidad, con la cabeza en alto para no tolerar el mal trato.
Hombres y mujeres de mi tierra, enseñen disciplina, orden y limpieza a sus congéneres, que no tiren basura a los cauces, que tú hijo se encause en el bien común y plante un árbol.
Estamos a tiempo de ganar está batalla, construye una muralla que será un baluarte para detener el consumismo de lo que no necesito, entonces hay que reciclar todito.
Dr. Augusto César Morales Velásquez.
¿Qué vamos hacer con el hombre que todo destruye? Tala los bosques, llora la floresta al llevar acuesta semejante desvarío. Pronto en los polos desaparecerá el frío.
Las aves trinan clamando piedad, las estamos dejando sin hogar, los animales del campo no tienen dónde guarecerse, ya no retoza el jaguar, ni el hipopótamo encuentra su charco.
El hombre se ha montado en un barco, dónde el clamor y la súplica del campo no tiene oído, es que se ha ido con su soberbia en un mar de plástico estancado, varado, en lo que ha tirado.
Sequía en Puerto Rico, ondas de calor en Argentina, cae granizo en Ciudad Darío, ¡Ay, Dios mío! ¿Qué futuro nos depara? Un mañana que quizá no haya o tal vez sombrío.
El asfalto de productos fósiles derrite la suela del mismo material, ni el animal sin razón y alma destruye su ambiente, antes bien está al corriente de su balance de forma inconciente.
¿Cuál será la herencia para los que vienen? Si esos ya vienen con su cuerpo contaminado, por alimentos cargados de plaguicidas, preservantes cancerígenos, mortíferos.
Al gran capital de derecha e izquierda no le importa, ¿Acaso el G8 intervendrá? ¡Que va! Más bien echará más fuego a la hoguera de la máquina de hacer dinero, que vengan con otro cuento.
Se harrogan el derecho que les da el poder económico y militar de querer sojuzgar a los pueblos pobres pero ricos en dignidad, con la cabeza en alto para no tolerar el mal trato.
Hombres y mujeres de mi tierra, enseñen disciplina, orden y limpieza a sus congéneres, que no tiren basura a los cauces, que tú hijo se encause en el bien común y plante un árbol.
Estamos a tiempo de ganar está batalla, construye una muralla que será un baluarte para detener el consumismo de lo que no necesito, entonces hay que reciclar todito.
Dr. Augusto César Morales Velásquez.