G. Sarmiento
Poeta asiduo al portal

Cae rendido el empeño,
sin una fe que lo quiera.
Cae el grande y el pequeño,
y quien sin luz prosiguiera.
Cae la falsa virtud
y toda palabra huera,
esa aparente inquietud
y quien aquí la abandera.
Cae a tierra el vano sueño
de quien persigue su gloria.
Cae lacayo, amo, dueño,
imperio, reino y memoria.
Cae el necio con su ciencia
y lo que en alto sostiene,
el que crece sin consciencia
y petulante nos viene.
Todo cae, corazón.
Todo cae, como Roma...
Salvo la clara razón,
el tierno amor y tu aroma.
G.S.A.
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