Lírico.
Exp..
San Juan
Un perrillo zorruno
atado a un poste
afuera de la iglesia,
esperando con ansia
a que salga su amo
como si no supiera
el desenlace último
de lo que está pasando;
como si cada vez
que su amo reza un rato
en la fresca penumbra
del templo, no tuviera
la certidumbre
de verlo aparecer
de nuevo por la puerta.
Así interpreta el mundo
este perro zorruno,
aunque también el niño
cuando es aún pequeño
y no está todavía
sujeto al duro tedio
que a todos nos conforma
a medida que el tiempo nos desgasta.
Un perrillo zorruno
atado a un poste
afuera de la iglesia,
esperando con ansia
a que salga su amo
como si no supiera
el desenlace último
de lo que está pasando;
como si cada vez
que su amo reza un rato
en la fresca penumbra
del templo, no tuviera
la certidumbre
de verlo aparecer
de nuevo por la puerta.
Así interpreta el mundo
este perro zorruno,
aunque también el niño
cuando es aún pequeño
y no está todavía
sujeto al duro tedio
que a todos nos conforma
a medida que el tiempo nos desgasta.