Ricardo R. Ruiz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Oh, silencio que en mi vida apocas,
la olímpica luz d'esta tu razón...
La soledad destruye a la ilusión:
oh, ser que en la inercia me colocas!
El ruido artificial de la zona
en donde todo enmascara su lar.
Todo ordena prisión y malestar...
todo asfixia y mata a mi persona!
Siento manos enfermas, hediondas;
oigo risas de desaparición:
Aquelarre de sangre y perdición,
en la vil cárcel d'estas girondas.
Zumbido aterrador del oído,
destroza al pensamiento sin cesar.
Sola la ignominia, misero estar...
misera la vida del perdido!
la olímpica luz d'esta tu razón...
La soledad destruye a la ilusión:
oh, ser que en la inercia me colocas!
El ruido artificial de la zona
en donde todo enmascara su lar.
Todo ordena prisión y malestar...
todo asfixia y mata a mi persona!
Siento manos enfermas, hediondas;
oigo risas de desaparición:
Aquelarre de sangre y perdición,
en la vil cárcel d'estas girondas.
Zumbido aterrador del oído,
destroza al pensamiento sin cesar.
Sola la ignominia, misero estar...
misera la vida del perdido!