Luis Enrique Portal
Poeta recién llegado
Sangran las dagas del odio
desgarrándose a tu voluntad,
y me duele que es tu sangre
la que corre sin piedad.
Simplemente es otro día
en el que tienes que sangrar,
para mostrarme lo feliz
que te sientes al llorar.
El viento trae olor a cobre
o a cualquier otro metal,
rosas brillan en tu sangre
vino tinto, fuego y sal.
Sangre tibia que hoy se muere
arrasada por el viento,
sangre busco en tu silencio
sangre vivo, sangre siento.
Ya no sangres de tu sangre,
da tus dagas al olvido,
que el recuerdo está presente
aunque creí que se había ido.