Sangras
La negrura de la noche sabe a ti,
incansablemente se mece
en el pensamiento cual quiebre en la emergencia de amarte.
Pretéritamente, ya es costumbre que duelas en el anonimato de las caricias,en la imperfección de sucedernos en el vientre silencioso de la ausencia que es prostituta aún en primavera.
Ya se vuelve hábito que me faltes,
en el libro cerrado, en el eco histórico,
en el café que se inmola
de un poco de azúcar para suavizar
la amargura de no tenerte;
es tan álgido,tan quemante que cada vez queque pasa el primer segundo
del reloj se dilata el latido
y es allí donde justamente sangras.
Sangras en la espesa bruma
que recubre el cielo,en los zapatos que pesan en el asfalto;
sangras cuando deshabitas el equilibrio,al lado opuesto del deseo, donde te haces lágrima, te condensas
noctambulo,frío como glácil que se astilla
y sangras…
La negrura de la noche sabe a ti,
incansablemente se mece
en el pensamiento cual quiebre en la emergencia de amarte.
Pretéritamente, ya es costumbre que duelas en el anonimato de las caricias,en la imperfección de sucedernos en el vientre silencioso de la ausencia que es prostituta aún en primavera.
Ya se vuelve hábito que me faltes,
en el libro cerrado, en el eco histórico,
en el café que se inmola
de un poco de azúcar para suavizar
la amargura de no tenerte;
es tan álgido,tan quemante que cada vez queque pasa el primer segundo
del reloj se dilata el latido
y es allí donde justamente sangras.
Sangras en la espesa bruma
que recubre el cielo,en los zapatos que pesan en el asfalto;
sangras cuando deshabitas el equilibrio,al lado opuesto del deseo, donde te haces lágrima, te condensas
noctambulo,frío como glácil que se astilla
y sangras…
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