Nikusha
Poeta que considera el portal su segunda casa
El Sol se desangra en el horizonte.
Mi cabeza está fría desde entonces.
Veo el tiempo lineal,
como larga carretera sideral.
El Sol se desangra en el horizonte
mientras yo con vehemencia ruego
desde el Sagrado Santuario del monte.
Veo la vida pasar.
Hoy, como lento navío
navegando sobre el infinito mar.
¡Sólo hay sangre en el horizonte!
En esa hora, donde no es de día ni es de noche
ruego tener mi reencuentro como broche.
Ruego, desde el Sagrado Santuario del monte.
Mi cabeza está fría desde entonces.
Veo el tiempo lineal,
como larga carretera sideral.
El Sol se desangra en el horizonte
mientras yo con vehemencia ruego
desde el Sagrado Santuario del monte.
Veo la vida pasar.
Hoy, como lento navío
navegando sobre el infinito mar.
¡Sólo hay sangre en el horizonte!
En esa hora, donde no es de día ni es de noche
ruego tener mi reencuentro como broche.
Ruego, desde el Sagrado Santuario del monte.
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