Nommo
Poeta veterano en el portal
He dejado de mamar de la galaxia Vía Láctea.
He parado de fumar, y me sabe a madurez muy repentina.
Como cuando, de niño, me pegaba mi vecina Cristina.
Es algo que no comprendo. El más fuerte, siempre soy yo.
Mi mamá, ya no me mima. Mi papá, se ríe de mí.
La rosa, en el tallo, trae espinas.
De la moto Vespa, la Vespino, que es más alta y estilizada.
De las canicas, la canica china, que tiene pintas y destellos.
Luego, el bolón de mármol.
¡ Oh, las chapas ! En un recorrido pintado con tiza blanca, sobre suelo gris. Cemento.
Los coches en miniatura, que yo coleccioné...
Y el ordenador personal Commodore ´64 K. El primero.
La vídeo-consola SEGA Mega-Drive. Aquello era alta definición, y mucha potencia.
Fascinante y tentadora. Juventud, divino tesoro. Yo y mi concupiscencia.
Yo y el mundo. Yo, siempre... El más fuerte. Luego, el amor por la ciencia.
He parado de fumar, y me sabe a madurez muy repentina.
Como cuando, de niño, me pegaba mi vecina Cristina.
Es algo que no comprendo. El más fuerte, siempre soy yo.
Mi mamá, ya no me mima. Mi papá, se ríe de mí.
La rosa, en el tallo, trae espinas.
De la moto Vespa, la Vespino, que es más alta y estilizada.
De las canicas, la canica china, que tiene pintas y destellos.
Luego, el bolón de mármol.
¡ Oh, las chapas ! En un recorrido pintado con tiza blanca, sobre suelo gris. Cemento.
Los coches en miniatura, que yo coleccioné...
Y el ordenador personal Commodore ´64 K. El primero.
La vídeo-consola SEGA Mega-Drive. Aquello era alta definición, y mucha potencia.
Fascinante y tentadora. Juventud, divino tesoro. Yo y mi concupiscencia.
Yo y el mundo. Yo, siempre... El más fuerte. Luego, el amor por la ciencia.
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