ARIEL TORRE Y MOLINO
Poeta que no puede vivir sin el portal
Tres evangélicos tomados de las manos
totalmente extasiados
quemándose en rezos implosivos
recitan a gritos
la palabra de cristo
sus ojos apretados y sus pies inquietos
creo haber visto una lágrima en la cara del mas compungido
todo esto al frente del Banco del Estado de Chile.
Tres banqueros tomados de las manos
totalmente extasiados
quemándose en rezos implosivos
recitan a gritos
la palabra del dolar
sus ojos apretados y sus pies inquietos
creo haber visto una lágrima en la cara de los tres
todo esto al frente de un Templo Evangélico.
Tres ciudadanos tomados de las manos
totalmente ansiosos
orando y deseando
mientras ven en el catalogo
la palabra de moda con mas estilo
sus ojos desorbitados de un lado a otro
creo haber visto una baba en el rostro del mas desesperado
todo esto frente a la vitrina de un Mall en día de liquidación.
totalmente extasiados
quemándose en rezos implosivos
recitan a gritos
la palabra de cristo
sus ojos apretados y sus pies inquietos
creo haber visto una lágrima en la cara del mas compungido
todo esto al frente del Banco del Estado de Chile.
Tres banqueros tomados de las manos
totalmente extasiados
quemándose en rezos implosivos
recitan a gritos
la palabra del dolar
sus ojos apretados y sus pies inquietos
creo haber visto una lágrima en la cara de los tres
todo esto al frente de un Templo Evangélico.
Tres ciudadanos tomados de las manos
totalmente ansiosos
orando y deseando
mientras ven en el catalogo
la palabra de moda con mas estilo
sus ojos desorbitados de un lado a otro
creo haber visto una baba en el rostro del mas desesperado
todo esto frente a la vitrina de un Mall en día de liquidación.
Última edición: