Ad Libitum
Poeta recién llegado
En España, casi un 50% de las personas sin hogar
afirman haber sufrido vejaciones y violencia.
Esto va por C., cuya sonrisa sobrevivió al fuego,
al frío,
a los microbios
y algún día
nos sobrevivirá también
a todas nosotras.
afirman haber sufrido vejaciones y violencia.
Esto va por C., cuya sonrisa sobrevivió al fuego,
al frío,
a los microbios
y algún día
nos sobrevivirá también
a todas nosotras.
He salido de mí mismo para encontrarme.
La gata blanca me intenta mordisquear los pezones.
Un gato negro y un gato gris se asoman a un balcón.
Miradas de cazador felino
acechan a la última colada
del vecino de abajo.
Soy un ecosistema.
Bajo mi piel, mil túneles.
Soy una civilización de ácaros,
un paritorio de arañas microscópicas,
un sinfín de arácnidos
nutriéndose a ciegas de mi epidermis
convirtiendo la superficie de mi cuerpo
en un rastro
de excrementos
de mí mismo.
Pero yo he salido de mí mismo para encontrarme.
Le he cedido mi piel a los microbios.
La gata blanca araña mi panza.
Hacen falta 215ºC
para echar a arder la grasa humana
pero más de 1600º
para pulverizar a una mujer
hasta los huesos.
He salido de mí mismo.
De mí misma.
De mí misme.
Mis cenizas están
a más de 3000º
fahrenheit
de distancia
del vibrar de mi cuerpa.
Todos los que quisieron desaparecerme
arrastran un rosario de vértebras dañadas
de mi esqueleto
en su espalda.
Yo sigo ardiendo.
Es la hora de los predadores nocturnos.
La gata acicala sus garras en mi ombligo,
las arañas se agitan debajo de mi carne.
Yo soy el fuego.
Los hombres, en su intento
de borrar mi existencia,
sacrifican árboles milenarios
para hacerlos arder debajo de mis pies
y yo,
que soy el fuego,
que es lo mismo que decir
que soy todas y cada una de nosotras,
me hago,
nos hacemos,
más
y más
y más grande
cada vez
en la hoguera.