La noche se disfraza de satén
vistiéndose con sedas y con raso,
lujuria que nacida del ocaso
convierte a la mujer en mi sostén.
A veces ella actúa con desdén
temiéndose tal vez que yo fracaso
... Con dulces movimientos acompaso
orgasmos de placer con su vaivén.
Y trémulos quedamos acostados,
sus pechos apuntando hacia los cielos,
sus muslos de sudores extasiados.
Mi sexo ha satisfecho sus anhelos,
mis ojos permanecen entornados:
-Mañana sufriré nuevos desvelos-
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Churrete