Domenech
Poeta recién llegado
Déjame mostrarte un pequeño lugar
donde la piel se viste con el aire
y muy ocasionalmente con besos y caricias de otro ser.
Sentirás en el contacto la polaridad desnuda,
íntimo deseo de un imán escondido entre nos,
celoso de secretos, del ansia de poder descubrirlos en ti.
Te llevaré a una nube tibia y oscura,
de múltiples suspiros y húmedos bolsillos
donde se impermeabiliza en el tiempo un reloj.
Una clepsidra apurada, lenta, enmudecida.
Brújula inocua al horario, amañada al azar,
o según lo que dicte el anhelo en los dos.
He de decirte que hay, sin embargo,
desbalanceados efectos secundarios.
Miles de sorpresas podrían pasar, así que te pregunto:
¿Te gustaría jugar?
donde la piel se viste con el aire
y muy ocasionalmente con besos y caricias de otro ser.
Sentirás en el contacto la polaridad desnuda,
íntimo deseo de un imán escondido entre nos,
celoso de secretos, del ansia de poder descubrirlos en ti.
Te llevaré a una nube tibia y oscura,
de múltiples suspiros y húmedos bolsillos
donde se impermeabiliza en el tiempo un reloj.
Una clepsidra apurada, lenta, enmudecida.
Brújula inocua al horario, amañada al azar,
o según lo que dicte el anhelo en los dos.
He de decirte que hay, sin embargo,
desbalanceados efectos secundarios.
Miles de sorpresas podrían pasar, así que te pregunto:
¿Te gustaría jugar?
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