sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Se adentra la voz en un alma
que lleva sus mensajes al alba,
se aprecia que el sol
ve reflejado un lucero
en un luminoso espejo.
Se espera que lleguen
los pensamientos
descifrados
por fantasías
mediante luz penetrante
en el recorrido tiempo.
El alma se lleva su voz
y se mira en una llama
que enciende sus noches
siendo amiga intima
de cada sombra
que se reencuentra
para buscar amor
en su mirada.
El pensamiento se acuesta
levantando su brisa
en los portales ardientes.
Se acurrucan las voces
en sus cuerdas vocales
y se levantan los labios
que sujetan las palabras
porque al llegar
en un brillante mensaje
esté se presenta
en una sola presencia
destinada al más allá
sin detener
al paisaje
para escribir
su propia leyenda
uniendo las imágenes
en las agujas de los relojes,
midiendo su velocidad
en las pausas
creando su propio sentimiento
porque así es como
destaca su filosofía
en el
siguiente amanecer
pudiendo llegar
más sueños
y hacerse ver
entre una futura niebla
que es el aliento
donde las voces
no ocultan
que en el amor
a veces no solo tienes
que llevar tu intriga
al corazón
sino que tienes
que hacer que cada meta
sea la primera
y no la última,
porque allí
donde existe vida
se acerca la esperanza
y allí donde tienes recuerdos
tienes a una voz
que no olvida
porque su razón
se dispara
hasta descoser
a las cortinas
de la madrugada
y pensar
que el problema
no es como llames
a lo que no se puede interpretar
pero si a lo que
deseas profundizar
hasta llegar
al sitio
en el que
se adentra la voz
en un alma
para que está
aprenda a imaginar
y sepa cual
es su verdadera libertad.