Como el fuego me apago,
sin las caricias de su pelo,
extiendo mi mano,
buscando el sustento,
mi energia no fluye,
me ahogo en el suelo,
me condena tierra firme
con cadenas al cuello.
verdes prados que no visito,
alegres recuerdos que no vivo,
fue tan solo el capricho
de un amor cautivo.
Era su piel cálida,
su ternura,
es ahora su silencio,
mi locura.
Ni ascuas ni cenizas
quedan en nuestra caldera,
la madera no faltó
y aún así se apagó.
sin las caricias de su pelo,
extiendo mi mano,
buscando el sustento,
mi energia no fluye,
me ahogo en el suelo,
me condena tierra firme
con cadenas al cuello.
verdes prados que no visito,
alegres recuerdos que no vivo,
fue tan solo el capricho
de un amor cautivo.
Era su piel cálida,
su ternura,
es ahora su silencio,
mi locura.
Ni ascuas ni cenizas
quedan en nuestra caldera,
la madera no faltó
y aún así se apagó.
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