nube blanca
Poeta que no puede vivir sin el portal
Tus manos ardientes se van deslizando
cubriendo mis labios de dulce ambrosía
y miras mis ojos de noche y de día
dejando ese aroma mi cuerpo temblando.
Mis cinco sentidos se van avivando
con todo ese fuego me pones bravía
y mojas mi piel no habiendo sequía
al paso que todo se va desbocando.
Llegando el momento se agita el deseo,
saciando la sed con plena locura
y el gozo se embriaga con fiel apogeo.
La miel de mis labios te funden ternura
naciendo caricias sin darles rodeo
y amando sin prisas con dicha diablura.
Tere B.O
09-01-2015