Fulgencio Cibertraker
Poeta que considera el portal su segunda casa
A ella, a mis ojos, , la más bella
Quisiera pasarle, por su piel, la mano
Como un manto de algodón, cubrirla
Recibiendo su calor, y calentarme
Como de un espejo de cobre, reflejarse
Su calor, reflectante, que en mí, ardía.
Yo quiero, lo que todos los poetas,
como a ellos, que se nos ponga tiesa
Y de ellas, que hincadas de rodillas
e hinchados sus pechos se desmayen.
Vertiendo sus carnes por los suelos.
Sea esta el arma de mis versos,
O sean estas las palabras más divinas.
Esto sólo le iba, a Lord Byron sucediendo.
Quisiera pasarle, por su piel, la mano
Como un manto de algodón, cubrirla
Recibiendo su calor, y calentarme
Como de un espejo de cobre, reflejarse
Su calor, reflectante, que en mí, ardía.
Yo quiero, lo que todos los poetas,
como a ellos, que se nos ponga tiesa
Y de ellas, que hincadas de rodillas
e hinchados sus pechos se desmayen.
Vertiendo sus carnes por los suelos.
Sea esta el arma de mis versos,
O sean estas las palabras más divinas.
Esto sólo le iba, a Lord Byron sucediendo.
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