Claridad
Poeta que considera el portal su segunda casa
El reloj se cambia de ropa cuando llegan las doce
y parece más inhumano en sus torturadoras agujas
mientras se clavan en la desesperación.
Se hace el rogado para que no señale las horas culpas,
atormentadoras pasadas circulares
que se vengan contra mí.
Es perfecto verdugo para concluir con suspiros
y mañana cuando vuelva a mirarlo
se seguirá riendo de mi locura
hasta que decida enfrentarlo.
El reloj se cambia de ropa cuando llegan las doce
y también,
cuando la esperanza
se hace nada.
y parece más inhumano en sus torturadoras agujas
mientras se clavan en la desesperación.
Se hace el rogado para que no señale las horas culpas,
atormentadoras pasadas circulares
que se vengan contra mí.
Es perfecto verdugo para concluir con suspiros
y mañana cuando vuelva a mirarlo
se seguirá riendo de mi locura
hasta que decida enfrentarlo.
El reloj se cambia de ropa cuando llegan las doce
y también,
cuando la esperanza
se hace nada.
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