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Poeta recién llegado
Se contuvo el mar.
Alisó su piel,
cesó su respiración de espuma y risa,
no quiso saber del viento,
se vistió de gris bajo el cielo turquesa,
se volvió espejo esperando a la Luna.
Se contuvo el mar, en lo profundo
quiso ser humano,
tener la esperanza del acecho,
memoria, su emoción agitó algas en silencio.
La melancolía penetró en las escamas,
en el volcán profundo,
un sedimento de recuerdos conmovió su lecho.
Comprendió que habia dejado de ser inmortal.
Un reloj de astros, un tic tac geológico,
puso corazón en su seno.
Se contuvo el mar.
Cuando asomó la Luna
pudo verla, azul, batiente, nubosa,
alegre de mar y continentes.
Supo que ella se había contenido con él,
y el mar volvió a tener aliento,
voz de iodo y sal
en el extremo ondulante
de su sentir azul, verde y blanco.
Ella se quitó el disfraz, brilló con nacarada luz,
jugó a ponerse de frente y perfil,
acunó las mareas, movió la sabia
y dibujó sueños en los pensamientos.
Alisó su piel,
cesó su respiración de espuma y risa,
no quiso saber del viento,
se vistió de gris bajo el cielo turquesa,
se volvió espejo esperando a la Luna.
Se contuvo el mar, en lo profundo
quiso ser humano,
tener la esperanza del acecho,
memoria, su emoción agitó algas en silencio.
La melancolía penetró en las escamas,
en el volcán profundo,
un sedimento de recuerdos conmovió su lecho.
Comprendió que habia dejado de ser inmortal.
Un reloj de astros, un tic tac geológico,
puso corazón en su seno.
Se contuvo el mar.
Cuando asomó la Luna
pudo verla, azul, batiente, nubosa,
alegre de mar y continentes.
Supo que ella se había contenido con él,
y el mar volvió a tener aliento,
voz de iodo y sal
en el extremo ondulante
de su sentir azul, verde y blanco.
Ella se quitó el disfraz, brilló con nacarada luz,
jugó a ponerse de frente y perfil,
acunó las mareas, movió la sabia
y dibujó sueños en los pensamientos.
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