Se desviste la vida

Se desviste la vida,

los aromas otoñales se encaminan

por la ribera del alba,

el frío palpita

y lo necio de mis ojos

inmersos en esa ocre estampa

siguen buscando tu huella,

esa que se borró del suelo

pero no de mi alma.
Muy bella melancolía en unos versos repletos de soledad y ausencias. Me ha gustado mucho amiga Blanca. Abrazote vuela. Paco.
 
Se desviste la vida,

los aromas otoñales se encaminan

por la ribera del alba,

el frío palpita

y lo necio de mis ojos

inmersos en esa ocre estampa

siguen buscando tu huella,

esa que se borró del suelo

pero no de mi alma.

Un poema de colores de otoño y de música para adornar la tristeza, en donde resalta la exquisita sensibilidad de tu alma bella. Profundidad en la expresión en tan breves letras hacen estremecer. Mi saludo con amor mi amada hermana de mi alma.
 
Se desviste la vida,

los aromas otoñales se encaminan

por la ribera del alba,

el frío palpita

y lo necio de mis ojos

inmersos en esa ocre estampa

siguen buscando tu huella,

esa que se borró del suelo

pero no de mi alma.
El paisaje otoñal que dibuja tu pluma, se detuvo en el tiempo, cómo lo hizo esa huella, que no dejo el alma ni el pensamiento. Un hermoso y melancólico poema descubro. Un abrazo.
 
De nuevo en tu vida mi querida Poeta. Un beso y mi abrazo eterno.

Se desviste la vida,

en tu vida desnuda,

llena de verdad sabida,

y sin mácula de la duda.



Es tu alma cual espejo,

de diáfano cristal,

no fantasioso reflejo,

que oculta la realidad.



Y veo plena tu albura,

en el cristal de tus ojos,

en ese mirar de ternura,

que me disipan abrojos.



No son simples antojos,

desvestir en mí tu vida,

ni postrar de hinojos,

mi alma a ti rendida.



Y desvisto mi vida,

vistiéndome todo de ti,

porque eres apetecida

y te amo con frenesí.
 
De nuevo en tu vida mi querida Poeta. Un beso y mi abrazo eterno.

Se desviste la vida,

en tu vida desnuda,

llena de verdad sabida,

y sin mácula de la duda.



Es tu alma cual espejo,

de diáfano cristal,

no fantasioso reflejo,

que oculta la realidad.



Y veo plena tu albura,

en el cristal de tus ojos,

en ese mirar de ternura,

que me disipan abrojos.



No son simples antojos,

desvestir en mí tu vida,

ni postrar de hinojos,

mi alma a ti rendida.



Y desvisto mi vida,

vistiéndome todo de ti,

porque eres apetecida

y te amo con frenesí.

Eres agua que bebo,
que nunca antes bebí.

 
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