Como caen las hojas del guayacán
que no son hojas, son pétalos coloridos
de amarillo intenso,
cae el tiempo sobre una alfombra sin bordes,
se escapa por la rendija de la puerta,
esa que no queremos abierta
a merced de sus giros.
Ronda certero entre las pupilas
poniendo los recuerdos en sepia
entre porta-retratos y servilletas bordadas,
de las estancias viejas.
Se va por entre los campanarios,
mezclado con el viento que ondula
mas deja de susurrar secretos,
y de contar historias.
Cae el tiempo como pavesa de ceniza
atrapando en sus nubes la memoria,
antes del vuelo que mata
su influjo tenaz.
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zza
letras de mi autoría
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junio de 2014