Asklepios
Incinerando envidias
Se hunden tristes… abandonados…
los milenarios símbolos de todo lo que
hemos sido. En breve, apenas quedará ese
último hilo que seguir, dado el desgaste
de nuestra cansada Historia.
Apenas merece, -dicen muchos-, el esfuerzo
por ello. Son muy pocos los que recuerdan
los primitivos cultos y las liturgias de las
celebraciones primeras; aquellos que fueron,
de todos, los más puros…
Escasos son los nombres que se recuerdan
de los primeros héroes…
El paisaje, hoy, es desolador… nadie se
atreve a recordar las impresionantes crónicas
de ese entonces, -hoy hundido-, sin posible
reconstrucción.
Hoy… hoy es el día más triste. Jamás existirá
otro igual.
Un nuevo ciclo comienza, totalmente ajeno a todo.
Es tan incierto su futuro, que muchos han de
desaparecer. Sin explicación. Sin remedio.
De no ser ayudados… pero… pero no puedo ya
seguir escribiendo…
los milenarios símbolos de todo lo que
hemos sido. En breve, apenas quedará ese
último hilo que seguir, dado el desgaste
de nuestra cansada Historia.
Apenas merece, -dicen muchos-, el esfuerzo
por ello. Son muy pocos los que recuerdan
los primitivos cultos y las liturgias de las
celebraciones primeras; aquellos que fueron,
de todos, los más puros…
Escasos son los nombres que se recuerdan
de los primeros héroes…
El paisaje, hoy, es desolador… nadie se
atreve a recordar las impresionantes crónicas
de ese entonces, -hoy hundido-, sin posible
reconstrucción.
Hoy… hoy es el día más triste. Jamás existirá
otro igual.
Un nuevo ciclo comienza, totalmente ajeno a todo.
Es tan incierto su futuro, que muchos han de
desaparecer. Sin explicación. Sin remedio.
De no ser ayudados… pero… pero no puedo ya
seguir escribiendo…