Asklepios
Incinerando envidias
Se internó en la transparencia de las ideas, -en los sueños e imágenes que allí nacen-. Esos, los de perfume increado y de lenguaje sin habla, tan imposibles de enumerar… Sintió, al fin, por primera vez, su frescura y su sonido difuso, -más bien un zumbido-, que desmayaba sus notas sobre una partitura más, -como muchas otras-, de luz lenta y que jamás ya, se puede dejar de soñar.
Pareciera como si Dios se resbalara invisible y perezoso por el Cosmos, ocupado en revisar el estado de la eternidad.
Algo le contaron sobre todo esto, pero es incapaz de recordar. Aquella noche pudo, al menos, acariciar, - o creer que pudo acariciar-, la oscura armonía celeste y tomar nota de sus distancias para, cualquier otro día, poder volver por aquellos mágicos parajes.
¡Qué iluso! Pobre hombre…Pero…¿nadie queremos que se sienta decepcionado, verdad?. Dejemos que siga creyendo que todo es así
Pareciera como si Dios se resbalara invisible y perezoso por el Cosmos, ocupado en revisar el estado de la eternidad.
Algo le contaron sobre todo esto, pero es incapaz de recordar. Aquella noche pudo, al menos, acariciar, - o creer que pudo acariciar-, la oscura armonía celeste y tomar nota de sus distancias para, cualquier otro día, poder volver por aquellos mágicos parajes.
¡Qué iluso! Pobre hombre…Pero…¿nadie queremos que se sienta decepcionado, verdad?. Dejemos que siga creyendo que todo es así