Raúl Donoso P.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Se me antoja recordar el olvido,
y que de imágenes se embriaguen mis sentidos
resumiendo detalles que deseo perennes
hasta alcanzar la siesta que descansaba mi karma.
Se me antoja desdoblarme
y visitarte andrajoso vistiendo mi desnudo,
para que veas mis llagas,
que sabrás se encuentran justo,
entre mi piel y mi alma.
Se me antoja dejar abierta la tapa del excusado
y que por sólo una vez sonrías al mirarle,
para que sientas mis rasgos empapados de hombría,
que no eludo a pesar de haber cerrado la tapa del reservado.
Se me antoja dar vuelta mis viseras
quizás así puedas ayudarme a encontrar,
lo que he buscado desde hace ya 40 y más,
que he vivido en este respirar y quizás todo tiempo además.
Se me antoja que el pecado acribille el ozono
para saber realmente si nuestra piel se ha de quemar
con suaves jirones y de a pequeños roces
o si se ha de achicharrar con potentes dolores.
Se me antoja zarandear a la pachamama,
hasta que se despierte de su letargo ancestral,
para traernos la selva y su animal brutal
quien combata en las barbas de la erosión social,
que ha secado mis labios con un beso inmoral
pretendiendo que mi voz sólo sea hilo con este suero innatural.
Se me antoja corregir las estaciones,
para que el verano de gotas se inunde
y ayuden a no sofocar tanto , su acalorado sudar,
que el invierno se llene de gozo
y colaboré con las chimeneas para el calor secuestrar,
para que el otoño y la primavera se queden igual,
con sus fríos leves y sus hojas en el mar.
También se me antoja en Isla Negra conversar,
del azul oscuro de sus aguas,
apoyado sobre sus rocas negras,
que descansan mirando al mar,
donde a Neruda pudiera visitar
y él con su voz disonante
me comente de donde surgió su enamorado versar.
Aún se me antoja mucho más,
pero los versos se aprietan entre mis sienes
y las doce ya hace rato han dado su tintinar,
pues se me cierran los ojos
y quizás se me ocurra soñar .
y que de imágenes se embriaguen mis sentidos
resumiendo detalles que deseo perennes
hasta alcanzar la siesta que descansaba mi karma.
Se me antoja desdoblarme
y visitarte andrajoso vistiendo mi desnudo,
para que veas mis llagas,
que sabrás se encuentran justo,
entre mi piel y mi alma.
Se me antoja dejar abierta la tapa del excusado
y que por sólo una vez sonrías al mirarle,
para que sientas mis rasgos empapados de hombría,
que no eludo a pesar de haber cerrado la tapa del reservado.
Se me antoja dar vuelta mis viseras
quizás así puedas ayudarme a encontrar,
lo que he buscado desde hace ya 40 y más,
que he vivido en este respirar y quizás todo tiempo además.
Se me antoja que el pecado acribille el ozono
para saber realmente si nuestra piel se ha de quemar
con suaves jirones y de a pequeños roces
o si se ha de achicharrar con potentes dolores.
Se me antoja zarandear a la pachamama,
hasta que se despierte de su letargo ancestral,
para traernos la selva y su animal brutal
quien combata en las barbas de la erosión social,
que ha secado mis labios con un beso inmoral
pretendiendo que mi voz sólo sea hilo con este suero innatural.
Se me antoja corregir las estaciones,
para que el verano de gotas se inunde
y ayuden a no sofocar tanto , su acalorado sudar,
que el invierno se llene de gozo
y colaboré con las chimeneas para el calor secuestrar,
para que el otoño y la primavera se queden igual,
con sus fríos leves y sus hojas en el mar.
También se me antoja en Isla Negra conversar,
del azul oscuro de sus aguas,
apoyado sobre sus rocas negras,
que descansan mirando al mar,
donde a Neruda pudiera visitar
y él con su voz disonante
me comente de donde surgió su enamorado versar.
Aún se me antoja mucho más,
pero los versos se aprietan entre mis sienes
y las doce ya hace rato han dado su tintinar,
pues se me cierran los ojos
y quizás se me ocurra soñar .