Meigo
Poeta Reconocido
Se me olvidó la poesía
y se adueñó de mi escritorio
un musgo destintado.
Se me olvidó la poesía
y dejé de comer,
dejé de cuestionar a la belleza,
dejé de beber,
dejé de serle infiel a la certeza.
Dejé de alimentar
la mejilla de la noche
por que se me olvidó
como se cantaban
las palabras.
Entonces la gente gritaba
y solo ganaba
el volumen de la estupidez
y los niños,
sin balones,
sin peonzas,
sin niñez,
sin gigantes mitológicos,
sin Machado,
desmanchados,
sin gol,
sin red.
Se me olvidó la poesía
y también cómo me amaba.
¡Que cabeza la mía!
Se me olvidó que olvidaba.
Quizá abrumado por estrés
con olor a sobremesa.
Si vuelvo a olvidar recordadme
que hay otros mundos sin explorar,
que hay más balones,
más peonzas,
más gigantes y más mitología,
que hay redes inocentes,
que hay más manchas,
que hay Machado.
Se me olvidó la poesía
y también que te amaba.
y se adueñó de mi escritorio
un musgo destintado.
Se me olvidó la poesía
y dejé de comer,
dejé de cuestionar a la belleza,
dejé de beber,
dejé de serle infiel a la certeza.
Dejé de alimentar
la mejilla de la noche
por que se me olvidó
como se cantaban
las palabras.
Entonces la gente gritaba
y solo ganaba
el volumen de la estupidez
y los niños,
sin balones,
sin peonzas,
sin niñez,
sin gigantes mitológicos,
sin Machado,
desmanchados,
sin gol,
sin red.
Se me olvidó la poesía
y también cómo me amaba.
¡Que cabeza la mía!
Se me olvidó que olvidaba.
Quizá abrumado por estrés
con olor a sobremesa.
Si vuelvo a olvidar recordadme
que hay otros mundos sin explorar,
que hay más balones,
más peonzas,
más gigantes y más mitología,
que hay redes inocentes,
que hay más manchas,
que hay Machado.
Se me olvidó la poesía
y también que te amaba.
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