Me capitula el alma al desaliento,
cual se rinde la luz a las tinieblas,
cual se entrega el arroyo al mar abierto,
cual se da el inocente a la sentencia.
Y reniega del brillo en la pupila
y rehúye del labio que enamora
y rechaza la mano que acaricia
y desprecia la vida que atesora
Se me oscurece el alma y no consigo,
devolverle el sonido de mi pecho
retornarle la calma y el sentido
restaurarle la dicha y el aliento.
Y se olvida del mar que la embrujaba
y vomita en el agua que bebía
y se inhibe del ser que la adoraba
y renuncia del bien que repartía.
Se me va alma Amor; y no recuerdo
Como hacer para hacerla otra vez mía.
Que lujo de endecasílabos, y que sonoridad más preciosa, debe tener un ritmo de acentuación perfecto (no lo he comprobado, porque al recitarlo se siente en el oído....una cadencia estética maravillosa).
Y no soy erudito en poesía, apenas sé de normas y reglas, ni de los distintos tipos de poesía clásica, pero me atrevo a decir (porque así lo siento yo) que esa rima en serventesio es la más adecuada para ese poema melancólico, y no quiero ser petulante, pero creo que elegiste la rima perfecta para el contenido del poema, que por otro lado, es muy emotivo, elevado en su belleza lírica...así de hermoso lo escribiste, así lo compusiste....hermoso.
Ha sido un paseo enriquecedor, este paseo por tus letras, querido Luís. Leerte me resulta siempre muy grato, pues me sumerjo en belleza literaria.
Todo esto no es más que mi objetiva y sincera opinión, que siempre va por delante en mis comentarios, y nunca elogio por elogiar, si no en base a mi apreciación del poema que leo.
Millones de estrellas, y si la máquina me deja REPUTACION con mayúsculas.
Un fuerte abrazo.