esthergranados
Poeta adicto al portal
Se obstinaba en perseguirme
como si fuera la sombra de mi misma,
siempre ligada a mí,
agigantándose y empequeñeciéndose,
alargándose, creciendo...
siempre unida a mi piel,
andando tras mis pasos,
pegada a mis talones,
como una negra sombra solitaria
que lo oscurece todo;
como esa desazón
que crece en esos días
en los que todo se vuelve gris
y ni siquiera un beso, una caricia,
te saca del hastío.
Se obstinaba en perseguirme
mientras que yo intentaba
espantar su presencia
con argumentos pobres y cobardes,
temiendo el desafío de su presencia
siempre amenazante,
capaz, lo sé muy bien,de aniquilarme,
de convertirme en nada,
de empujarme al vacío.
como si fuera la sombra de mi misma,
siempre ligada a mí,
agigantándose y empequeñeciéndose,
alargándose, creciendo...
siempre unida a mi piel,
andando tras mis pasos,
pegada a mis talones,
como una negra sombra solitaria
que lo oscurece todo;
como esa desazón
que crece en esos días
en los que todo se vuelve gris
y ni siquiera un beso, una caricia,
te saca del hastío.
Se obstinaba en perseguirme
mientras que yo intentaba
espantar su presencia
con argumentos pobres y cobardes,
temiendo el desafío de su presencia
siempre amenazante,
capaz, lo sé muy bien,de aniquilarme,
de convertirme en nada,
de empujarme al vacío.
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