kanb
Poeta fiel al portal
Siento el fuego de tu azul sobre mi espalda,
sé que me miras…
Cuando nadie te advierte,
cuando yo no lo noto,
cuando crees que nadie más mira…
sé que me miras…
Cuando nadie te advierte,
cuando yo no lo noto,
cuando crees que nadie más mira…
Sé que sonríes si se cruzan nuestras vistas,
y yo bajo la mirada
para evitar que tu azul me queme,
hasta a veces se me aflojan las rodillas
y se tornan rosadas mis mejillas...
Presiento tu brillo encantador posado en mis batallas,
sé que me miras…
Cuando estoy distraída,
en cualquier momento y me siento un poco niña,
nerviosa, expuesta y cómplice divertida…
Y me escapo de tu brillo que encandila,
que enceguece, que hipnotiza
hasta a veces me sudan las manos,
y se me escapa un suspiro, me tiemblan los labios.
Sé que me miras…
¡Yo también te estoy mirando!
y yo bajo la mirada
para evitar que tu azul me queme,
hasta a veces se me aflojan las rodillas
y se tornan rosadas mis mejillas...
Presiento tu brillo encantador posado en mis batallas,
sé que me miras…
Cuando estoy distraída,
en cualquier momento y me siento un poco niña,
nerviosa, expuesta y cómplice divertida…
Y me escapo de tu brillo que encandila,
que enceguece, que hipnotiza
hasta a veces me sudan las manos,
y se me escapa un suspiro, me tiemblan los labios.
Sé que me miras…
¡Yo también te estoy mirando!
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