Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
He tratado de escribir en la oscuridad de nuevo tu nombre,
lo hago tal cual aquella noche que te dibujé en la piel
aquel poema que hablaba de vida, de tí vida, y un tanto de mí.
Lo hago una y otra vez sobre papel corrugado,
sobre lija, en mi muslo tibio y desnudo,
sobre una espalda de paga
con once lunares y cientos de fábulas tatuadas
una noche húmeda y asmática logré escribir
la mayúscula con la que tu nombre empezaba,
y voló grácil, primero, de ése lienzo-espalda,
ligera, pequeña, minúscula,
infanta hacía la luz de la luna atrás de las persianas,
después algo sucedió y su cadáver
cayó sobre la ultima hoja de nuestro calendario
sé que me sabía tu piel de miel de memoria;
sabía a suspiro,
sabía a calma y alivio
-pero ya lo ves-
ella sabia sabía perversa que sin tu seductor lunar,
escribiera donde lo hiciera, todo volaría.
Me sabía tan bien tu nombre,
tan bien como me sabía tu espalda; dulce,
sinuosa, traviesa. Sé que lo sabía
Due® 21diciembre09
lo hago tal cual aquella noche que te dibujé en la piel
aquel poema que hablaba de vida, de tí vida, y un tanto de mí.
Lo hago una y otra vez sobre papel corrugado,
sobre lija, en mi muslo tibio y desnudo,
sobre una espalda de paga
con once lunares y cientos de fábulas tatuadas
una noche húmeda y asmática logré escribir
la mayúscula con la que tu nombre empezaba,
y voló grácil, primero, de ése lienzo-espalda,
ligera, pequeña, minúscula,
infanta hacía la luz de la luna atrás de las persianas,
después algo sucedió y su cadáver
cayó sobre la ultima hoja de nuestro calendario
sé que me sabía tu piel de miel de memoria;
sabía a suspiro,
sabía a calma y alivio
-pero ya lo ves-
ella sabia sabía perversa que sin tu seductor lunar,
escribiera donde lo hiciera, todo volaría.
Me sabía tan bien tu nombre,
tan bien como me sabía tu espalda; dulce,
sinuosa, traviesa. Sé que lo sabía
Due® 21diciembre09
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