DESIERTO
Poeta recién llegado
¿Dóndes estas? Pregunte hace años, y entonces comenzó la búsqueda, en medio de la vida más desesperante y enloquecida. Pero el amor no aparecía.
He andado tanto desde entonces, y camine hasta el borde de la tierra, me hundí hasta el fondo de cada uno de los mares, remonte hasta los cielos más altos.
Y solo me detuve a llorar bajo los pinos, a soñar en la sombra fresca de esos robles, a humedecer el corazón reseco en cada orilla con mis sauces.
Pero seguí ya descalzo sobre cada uno de los caminos que sugiere el alma perdida, cuando necesita unas manos, una cara, una boca de labios que sonríen, cuando hace tanta falta un abrazo.
Caí por años, y por los mismos años me he levantado solo para caer más fuerte después, perdiendo la paz en la ocasión del desengaño brutal, en la traición.
Estas manos nada firmes, sostuvieron pasos ajenos, alimentaron sueños ausentes hasta traerlos a la vida solo para ser despreciados luego, por quien los había soñado.
Y entonces de la nada rio y vuelvo a volar, aunque ya solo parezcan ser mis huesos quienes lo hacen, y estas ropas sean como las blancas mortajas, que abrigan aun en la muerte, a quien ya no lo necesita, pero abrigan al fin, y son lo que llevo puesto, y lo que se le va cayendo a cada uno de los nuevos latidos, desnudando ellos completamente mi cuerpo aun preparado como aquellos robles de la infancia, listos para dar con su vida, algo nuevo a quien pueda cortarlo de la tierra, a quien lo eleve de sí mismo.
-¿Qué quieres?, ¿Qué intentas?, ¿Qué pretendes?, ¿Qué no entiendes de mí?- y seguía diciendo el Hombre que fui:
-¿Qué harás, qué barca empujaras al mar? ¿Qué sonido dejaras escapar de esa alma que tú has destrozado? ¿Qué estrella vas a empeñar a cambio de la última posibilidad de luz?-
El tiempo que tu vives no es el mío, no es mi verdad esa necesidad que dices tener,
solo soy quien desaparece,
cuando menos lo necesitas, y aun en la duda te cuida y ampara.
Pero… -le dije- yo solo quiero navegar, hasta el último puerto de este mundo que es mi amor definitivo.
-Se Tú Ese Amor- me dijo…
Entonces entendí, que ese hombre anterior a este, me abría la puerta para llegar...
He andado tanto desde entonces, y camine hasta el borde de la tierra, me hundí hasta el fondo de cada uno de los mares, remonte hasta los cielos más altos.
Y solo me detuve a llorar bajo los pinos, a soñar en la sombra fresca de esos robles, a humedecer el corazón reseco en cada orilla con mis sauces.
Pero seguí ya descalzo sobre cada uno de los caminos que sugiere el alma perdida, cuando necesita unas manos, una cara, una boca de labios que sonríen, cuando hace tanta falta un abrazo.
Caí por años, y por los mismos años me he levantado solo para caer más fuerte después, perdiendo la paz en la ocasión del desengaño brutal, en la traición.
Estas manos nada firmes, sostuvieron pasos ajenos, alimentaron sueños ausentes hasta traerlos a la vida solo para ser despreciados luego, por quien los había soñado.
Y entonces de la nada rio y vuelvo a volar, aunque ya solo parezcan ser mis huesos quienes lo hacen, y estas ropas sean como las blancas mortajas, que abrigan aun en la muerte, a quien ya no lo necesita, pero abrigan al fin, y son lo que llevo puesto, y lo que se le va cayendo a cada uno de los nuevos latidos, desnudando ellos completamente mi cuerpo aun preparado como aquellos robles de la infancia, listos para dar con su vida, algo nuevo a quien pueda cortarlo de la tierra, a quien lo eleve de sí mismo.
-¿Qué quieres?, ¿Qué intentas?, ¿Qué pretendes?, ¿Qué no entiendes de mí?- y seguía diciendo el Hombre que fui:
-¿Qué harás, qué barca empujaras al mar? ¿Qué sonido dejaras escapar de esa alma que tú has destrozado? ¿Qué estrella vas a empeñar a cambio de la última posibilidad de luz?-
El tiempo que tu vives no es el mío, no es mi verdad esa necesidad que dices tener,
solo soy quien desaparece,
cuando menos lo necesitas, y aun en la duda te cuida y ampara.
Pero… -le dije- yo solo quiero navegar, hasta el último puerto de este mundo que es mi amor definitivo.
-Se Tú Ese Amor- me dijo…
Entonces entendí, que ese hombre anterior a este, me abría la puerta para llegar...
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