dulcinista
Poeta veterano en el Portal
Y el templo creció. Y se comió al arca, al hombre y a la doctrina escrita que guardaba en el bolsillo interno del chaleco.
León Felipe, de su poema Parábola.
Hubo una vez un hombre claro y pobre
que hablaba de camellos y de agujas
y de la segura condenación de los ricos
que ya entonces eran soberbios y egoístas.
Fue perseguido y su palabra condenada
por el ejército siempre a favor del poderoso.
Daba de comer pan y peces y de beber vino
y aromaba el alma con hermosas parábolas
que enseñaban su credo transparente
como el agua pura que de una fuente mana.
De su alma brotó una doctrina perfecta
que hoy traicionada languidece en el cieno
del boato y el oro de los prostiuídos templos
donde sacerdotes iracundos venden al hombre.
Sobre esta piedra edificaré mi Iglesia dijo
dirigiéndose a uno de sus amados discípulos,
pero en esa Iglesia hoy mueren sus mandamientos.
Por todas las cosas que pesan sobre sus conciencias
que los barra un furioso viento. Sean anatema.
Eladio Parreño Elías
22-Marzo-2012