En audacia se refresca tu lengua,
que modela siempre
en hálito de lince tu verso,
impregnado de agudeza
En tu mirada enrosca
el espiral infinito
y me rindo
a tu aguas hipnóticas
Recrean
en el arcoíris de tu silencio
mis manos invisibles,
que moldean la Luz y su viveza
De Azul me pintas el alma
que, conectada a la corriente,
rio ardiente de tu aroma,
me prende las alas
Y a la zona de tu pasión
me arrastra,
me baña tu idioma,
permaneciendo sonriente
hasta que la Luna se caiga
Llegando a tu Sol,
bebo un trago de calor,
que alimenta la flor del ocaso
y nos llega de nuevo la Noche
con su paisaje mágico
Rueda en mi voz tu encanto
y ya no somos dos,
sino un Misterio apasionado