James Daniela
Poeta recién llegado
Tengo un secreto lleno de polvo sobre mi mesa de noche.
Está guardado en una caja invisible con candado y clave.
Clave que aún no recuerdo descifrar aunque excave
en mis vestigios inexplicables que se han cerrado con broche.
Aún no sé si es un recuerdo, una palabra o un rostro.
Pero se esconde en lo oscuro y no quiere salir al sol.
Cuando las luces se apagan este procede a toparme
y me acobija en la almohada queriendo tener control.
A veces me asusta en silencio, otras me hace gritar;
y si hay algo que entiendo, es que en mis sueños está.
También lo encuentro en mi cama y no me deja dormir
y mi conciencia me llama para dejarlo salir.
Si es una sombra o un mounstruo, o un misterio en mi piel.
Quizás una flor que marchita cuando la quiero ir a ver
y deja caer sus rosas y sus espinas también,
mostrando que el báratro orco se ha convertido en Edén.
Bajo cenizas y polvo, es un sombrío secreto
que quiere hacerme creer su paraíso incompleto.
A veces se sienta en mi pecho y no me deja mover
y de mi respiración ha hecho que ésta se quiera romper.
Mantengo mi oído lejos de su armoniosa sinfonía.
Porque victoria aún no canto hasta no poder escapar;
Sobre un imán me encuentro como la bailarina perdida,
que baila al compás del secreto y no halla salida al andar.
Recovecos infinitos en un rompe cabezas mental.
Laberintos misteriosos con paredes de metal.
Castillos de arena en medio del mar,
Buscando sus huellas se convierten en cal.
En cal mi calma, y tú mi cama por las noches.
Mi cobija y mi almohada y los miedos de mis sábanas.
Mi inconsciente paranoia gritándote sus reproches,
Mientras que con calma afanas mis recuerdos en tus noches.
Está guardado en una caja invisible con candado y clave.
Clave que aún no recuerdo descifrar aunque excave
en mis vestigios inexplicables que se han cerrado con broche.
Aún no sé si es un recuerdo, una palabra o un rostro.
Pero se esconde en lo oscuro y no quiere salir al sol.
Cuando las luces se apagan este procede a toparme
y me acobija en la almohada queriendo tener control.
A veces me asusta en silencio, otras me hace gritar;
y si hay algo que entiendo, es que en mis sueños está.
También lo encuentro en mi cama y no me deja dormir
y mi conciencia me llama para dejarlo salir.
Si es una sombra o un mounstruo, o un misterio en mi piel.
Quizás una flor que marchita cuando la quiero ir a ver
y deja caer sus rosas y sus espinas también,
mostrando que el báratro orco se ha convertido en Edén.
Bajo cenizas y polvo, es un sombrío secreto
que quiere hacerme creer su paraíso incompleto.
A veces se sienta en mi pecho y no me deja mover
y de mi respiración ha hecho que ésta se quiera romper.
Mantengo mi oído lejos de su armoniosa sinfonía.
Porque victoria aún no canto hasta no poder escapar;
Sobre un imán me encuentro como la bailarina perdida,
que baila al compás del secreto y no halla salida al andar.
Recovecos infinitos en un rompe cabezas mental.
Laberintos misteriosos con paredes de metal.
Castillos de arena en medio del mar,
Buscando sus huellas se convierten en cal.
En cal mi calma, y tú mi cama por las noches.
Mi cobija y mi almohada y los miedos de mis sábanas.
Mi inconsciente paranoia gritándote sus reproches,
Mientras que con calma afanas mis recuerdos en tus noches.