cesarfco.cd
Poeta que no puede vivir sin el portal
mis manos se entrecerraron por un reflejo condicionado
apretando tu piel y atrayéndola a mi boca
en un espasmo de ansia febril y loca
pagando de una sola vez el tiempo enconado
bebí de tu fuente con sed de locura y apremio
palpando cada borde, cada esquina, cada resuello
gire, cual loca jauría, del suelo hasta tu cuello
amputando los minutos, las jornadas, de ser abstemio
en ruta hacia el norte, me detuvo, precisamente el paraíso
un segundo, un momento en que se entregaron tus llanuras,
tu piel de durazno extasió todas, todas mis locuras
dejando que mi huella hiciera todo lo que quiso
una vez establecido firmemente el alabarda
y cubierto de todas las precauciones
no esperaste a mi acometida y pusiste las condiciones
en una loca partida que nada teme, que nada tarda
cuando los destellos sacudieron los timbales
no permitiste un segundo de reposo
dejaste en claro, con solo un esbozo
que en un reinicio, cataríamos nuevas sales
apretando tu piel y atrayéndola a mi boca
en un espasmo de ansia febril y loca
pagando de una sola vez el tiempo enconado
bebí de tu fuente con sed de locura y apremio
palpando cada borde, cada esquina, cada resuello
gire, cual loca jauría, del suelo hasta tu cuello
amputando los minutos, las jornadas, de ser abstemio
en ruta hacia el norte, me detuvo, precisamente el paraíso
un segundo, un momento en que se entregaron tus llanuras,
tu piel de durazno extasió todas, todas mis locuras
dejando que mi huella hiciera todo lo que quiso
una vez establecido firmemente el alabarda
y cubierto de todas las precauciones
no esperaste a mi acometida y pusiste las condiciones
en una loca partida que nada teme, que nada tarda
cuando los destellos sacudieron los timbales
no permitiste un segundo de reposo
dejaste en claro, con solo un esbozo
que en un reinicio, cataríamos nuevas sales