Aletargan los sentidos
sus labios mecidos en vino,
vivo carmesí que adorna
del infierno su alivio,
desgarran la mente
sus sílabas malditas,
sus ojos te embaucan
en lenta mejoría,
cual guadaña que atraviesa
hasta la última planta de trigo,
al igual que en la venas
llega hasta el mismo olvido,
tú que con tu filo
siegas el final sin grito,
o como al llorar,
descubriendo principios,
a ultranza permaneces
con el ungüento en tus manos,
cosiendo a oxidado alfiler
campos antaño labrados,
con llaneza sobre la greda
extiendes tu envaramiento,
para sobre lo ya calcinado
plantar un nuevo invierno.
sus labios mecidos en vino,
vivo carmesí que adorna
del infierno su alivio,
desgarran la mente
sus sílabas malditas,
sus ojos te embaucan
en lenta mejoría,
cual guadaña que atraviesa
hasta la última planta de trigo,
al igual que en la venas
llega hasta el mismo olvido,
tú que con tu filo
siegas el final sin grito,
o como al llorar,
descubriendo principios,
a ultranza permaneces
con el ungüento en tus manos,
cosiendo a oxidado alfiler
campos antaño labrados,
con llaneza sobre la greda
extiendes tu envaramiento,
para sobre lo ya calcinado
plantar un nuevo invierno.