Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
cuando te vas, así como cuando te duerme,
se me queda en la piel un dolor fino,
agudo,
largo como manta que me cubre el cuerpo
y que duele como astillas de hielo saliendo
de los cristalinos, incrustándose en el pecho,
anidando en el hueco propio del querer
y en la mar de ahogarse y de amar,
me dan ganas de beber veneno
ante tus ojos nada más para saber
qué se sientes que me extrañes
un segundo antes de la muerte...
Due® 18.04.12 en una tarde en la que la lluvia no ha calmado ni las ganas ni el calor que tengo de tenerle, de abrazarle hasta que se pierda entre mis brazos, en mi pecho.
Nota 1. Era un chiste tan malo que le pegaba a los buenos.
Nota 2. Oye, ¿Qué es peor, la ignorancia o el desinterés?: Ni lo sé, ni me importa.
Nota 3. Había un político tonto, que se cortó una oreja porque decía que la tenía repetida.
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