Aldonza Lorenzo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Llegan,
Te tocan y se van.
Hay que medirse,
Sosegarse,
Negarse,
Sentarse y pagar.
¿Cuánto le debo?
Ésa es la historia,
Nadie se quedará a pagar tu cuenta.
Cogen la puerta y no miran atrás.
Y tú con tu letra mal hecha,
Esperándo ser su respuesta.
Todo les resbala.
Paraguas y compresa con alas no encajan.
Te quedarás con la boca abierta,
Pero asúmelo,
Te volvieron a robar la cartera.
Haz como yo,
Nunca lleves nada en ella.
Métete todo entre las tetas.
Así,
Verán que estás vacía y hueca.
No se darán ni cuenta.
Te tocaron,
Pero se quedaron en la puerta.
Escribe su nombre en tu libro de cuentas.
Nunca se sabe si volverán a llamar.
Si te los cruzarás y te escribirán.
El cielo de poetas es un pañuelo y el infierno su cenicero.
¿Tú fumas?
Llevo fuego.
Los Te Quiero,
A seis euros y medio.
Hecha la cuenta.
Pá ga me y cierra la puerta.
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