BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
La cosa de destacar
se está quedando en selectividad.
Y no en selectividad
de la especie más fuerte,
sino en simple destacar por
destacar. A saber, si usted
quiere o pretende, fama o celebridad,
es sencillo, pásese sin remilgos
por la capilla ardiente de alguno
de los amigos de Mary Chantal.
Allí encontrará triunfadores y triunfitos,
pero sobre todo, gente de mal andar,
y precavidos doctores de mal genio, todavía
con el delantal;
tenistas que no pasaron de juveniles,
alegres y retozones cual sapos en verano,
bromistas de la peor especie
aguardando su próximo destierro.
Verdugos de la mafia tocando el claxon
de sus coches con más gana que desgana.
Boxeadores a todo trapo, cerrando filas
alrededor de una actriz de pacotilla.
Orejones impertinentes con más polilla
en el alma que los vestíbulos del Palace.
Sobrecogidos mayordomos con los pantalones
por el suelo y las piernas separadas.
Y es que la selectividad, natural o no,
pasa factura a cualquiera, en fin, no me hagan
caso, son las cinco de la madrugada
y he de irme a la piltra ya-.
©
se está quedando en selectividad.
Y no en selectividad
de la especie más fuerte,
sino en simple destacar por
destacar. A saber, si usted
quiere o pretende, fama o celebridad,
es sencillo, pásese sin remilgos
por la capilla ardiente de alguno
de los amigos de Mary Chantal.
Allí encontrará triunfadores y triunfitos,
pero sobre todo, gente de mal andar,
y precavidos doctores de mal genio, todavía
con el delantal;
tenistas que no pasaron de juveniles,
alegres y retozones cual sapos en verano,
bromistas de la peor especie
aguardando su próximo destierro.
Verdugos de la mafia tocando el claxon
de sus coches con más gana que desgana.
Boxeadores a todo trapo, cerrando filas
alrededor de una actriz de pacotilla.
Orejones impertinentes con más polilla
en el alma que los vestíbulos del Palace.
Sobrecogidos mayordomos con los pantalones
por el suelo y las piernas separadas.
Y es que la selectividad, natural o no,
pasa factura a cualquiera, en fin, no me hagan
caso, son las cinco de la madrugada
y he de irme a la piltra ya-.
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