Malena Marquez
Poeta veterana en el Portal
Está emparentado ese paisaje
con el recorrido desde mis pies
hasta donde nacen mis pensamientos.
Por sus caminos sinuosos de tierra
y el verde siempre pisándole el paso,
está el origen de mis abrazos.
Florecen girasoles al costado de la carretera,
cintas amarillas parecen,
banderines danzando en el aire.
Así son las sonrisas que me crecen,
soles pequeños que alumbran
los oscuros desengaños, si los hubiera.
Se parece a mí ese río
donde se bañan sus orillas
de tierra y gramínea.
La calma de sus aguas
se asemeja a mi alma sí
y en la profundidad que no esperas
también me ves.
Es menudo ese pueblo como yo,
pero tan complejo si te adentras
en sus callejuelas plenas de vivencias.
Las campanadas de su iglesia
y las palomas rondando su fuente
no son tan diferentes a mí
cuando voy a tu encuentro,
en sutil vuelo al ras de tu cuerpo.
con el recorrido desde mis pies
hasta donde nacen mis pensamientos.
Por sus caminos sinuosos de tierra
y el verde siempre pisándole el paso,
está el origen de mis abrazos.
Florecen girasoles al costado de la carretera,
cintas amarillas parecen,
banderines danzando en el aire.
Así son las sonrisas que me crecen,
soles pequeños que alumbran
los oscuros desengaños, si los hubiera.
Se parece a mí ese río
donde se bañan sus orillas
de tierra y gramínea.
La calma de sus aguas
se asemeja a mi alma sí
y en la profundidad que no esperas
también me ves.
Es menudo ese pueblo como yo,
pero tan complejo si te adentras
en sus callejuelas plenas de vivencias.
Las campanadas de su iglesia
y las palomas rondando su fuente
no son tan diferentes a mí
cuando voy a tu encuentro,
en sutil vuelo al ras de tu cuerpo.